Nuestra historia
La historia de Edo Kiriko: un relato de luz, artesanía y tiempo
Hace mucho tiempo, en el corazón del antiguo Tokio, cuando la ciudad todavía se llamaba Edo , vivían artesanos que creían que la belleza podía capturarse dentro del vidrio.
Trabajaban silenciosamente en pequeños talleres de madera, rodeados del aroma del fuego cálido y del sonido tintineante de las herramientas de metal al tocar el cristal.
Un día, un artesano curioso talló una línea simple en una copa de vidrio.
Cuando lo levantó hacia la luz, la línea dividió la luz del sol en mil colores: un pequeño arcoíris que vivía dentro de una única pieza de vidrio.
Maravillados por esta magia, los artesanos comenzaron a cortar más líneas , más patrones , cada uno más profundo y delicado que el anterior.
Descubrieron que cada corte contenía una luz diferente y cada ángulo revelaba un nuevo secreto.
Y así nació un nuevo arte.
Lo llamaron Edo Kiriko —
“El cristal tallado de Edo”.
A lo largo de generaciones, los maestros transmitieron sus habilidades a sus aprendices no a través de palabras, sino a través de manos pacientes, una respiración constante y una comprensión tranquila de que la verdadera belleza lleva tiempo.
Cada pieza se convirtió en algo más que un objeto: se convirtió en una historia de precisión, disciplina y alma.
Hoy en día, Edo Kiriko todavía conserva el espíritu de aquellos antiguos talleres.
Cada patrón refleja la armonía de la naturaleza:
el brillo del agua, la geometría de las flores, el movimiento del viento.
Cada corte honra el pasado y da forma al futuro.
Sostener una pieza de Edo Kiriko es sostener un fragmento de la tradición japonesa .
tallado con devoción, pulido con cuidado,
y cobra vida gracias a la luz misma.
Y ahora, aquí tenéis un vídeo que da vida a toda esta historia.
Un viaje a los orígenes, la artesanía y la magia de Edo Kiriko.
